Florentino Pérez y Joan Laporta conversando en el palco de autoridades, ilustrando la conexión financiera entre el Real Madrid y el Barcelona.

 

¿Y si te dijeran que el Real Madrid salvó al FC Barcelona de la quiebra absoluta? Seguro que te echarías las manos a la cabeza o pensarías que es el enésimo bulo de las redes sociales. Prepárate, porque la realidad de los despachos a veces supera cualquier ficción futbolística. No es un rumor, no es una invención para generar visitas; es una verdad incómoda respaldada por cifras que acaban de salir a la luz y que demuestran cómo las altas esferas del fútbol mueven los hilos económicos lejos de la pasión de las gradas.

Imagínate la escena: verano de 2022. Tu equipo, el FC Barcelona, está ahogado por las deudas, al borde de la disolución mercantil y sin dinero ni para pagar las nóminas de sus estrellas, mucho menos para acudir al mercado de fichajes. En ese escenario agónico, Joan Laporta activa las famosas "palancas" financieras. Pero lo que no te contaron entonces, y que muchos negaron con vehemencia, es quién estuvo detrás operando como el puente salvador: Anas Lagrari, nada más y nada menos que la sombra y mano derecha de Florentino Pérez.

Sí, lo estás leyendo bien. El hombre de máxima confianza del presidente del Real Madrid actuó como el mediador crucial para rescatar las finanzas del eterno rival. A través de Key Capital, el banco de inversión que lidera Lagrari, se cocinó la operación de ingeniería financiera que le dio oxígeno puro al Camp Nou. El objetivo era convencer al fondo Sixth Street para comprar hasta el 25% de los derechos de televisión de LaLiga del club azulgrana.

Por si te lo estás preguntando, este favor no se hizo por amor al arte ni por pura diplomacia deportiva. Las informaciones recientes desvelan que la comisión que se embolsó la firma de Lagrari y su socio superó los 10,5 millones de euros limpios. Si le sumas el IVA, la cifra final que salió directamente de las arcas culés roza los 13 millones de euros. Un negocio redondo ejecutado mediante la sociedad Loxley Invest

Esta jugada maestra se estructuró en dos fases letales. El primer golpe llegó in extremis el 30 de junio de 2022, inyectando 267,8 millones de euros por el primer 10% de los derechos televisivos. Tres semanas después, el 21 de julio, se remató la jugada vendiendo otro 15% a cambio de 400,9 millones. En total, una brutal inyección de 667,9 millones de euros directos al Camp Nou con el sello y la gestión del entorno de Chamartín.

Anas Lagrari, cofundador de Key Capital y mano derecha de Florentino Pérez, implicado en la mediación de las palancas del Barcelona.
Anas Lagrari, el financiero de confianza de Florentino Pérez que ejerció de puente con el fondo Sixth Street.


Piensa por un momento en las consecuencias de este movimiento. Gracias a los millones conseguidos por la mediación de la mano derecha de Florentino Pérez, el Barça no solo esquivó el abismo institucional, sino que pudo salir al mercado estival a tirar de billetera. Fue exactamente ese dinero el que permitió inscribir y fichar a futbolistas de la talla de Robert Lewandowski, Raphinha, Jules Koundé, Andreas Christensen, Héctor Bellerín, Marcos Alonso o Franck Kessié. Y la historia ya la conoces: con ese plantel rejuvenecido a base de talonario, el Barça terminó levantando ese mismo año un título de Liga que se le resistía desde la temporada 2018-2019.

Es lógico que, si eres madridista, esto te genere un profundo cortocircuito mental; ver a uno de los tuyos ayudando a levantar al gran rival no es plato de buen gusto. Y si eres culé, descubrir que tu renacer deportivo se lo debes en parte al entorno más estrecho de Concha Espina resulta, cuanto menos, impactante. El tiempo, que siempre es el juez más implacable, termina poniendo las cosas en su sitio y sacando a la luz la cruda realidad de la gestión deportiva. Las rivalidades son para el césped; en los despachos de la alta sociedad financiera, el dinero no entiende de colores.

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